Integrantes de la banda de los "Húngaros" intentaron escapar del CERESO vestidos de mujer

03 febrero 2011


Alfonso CAMPOS-RUBIO

HERMOSILLO.- Los peligrosos integrantes de la banda de secuestradores conocidos como “Los Húngaros” o “Los Arabes”, capturados la última semana de enero de 2008 por los elementos del Departamento Anti Secuestros de la Policía Estatal Investigadora de Sonora, al mando del comandante Abelardo Gil Castelo, en aquellas fechas, son los que planeaban escapar del Cereso Uno disfrazados de mujeres, acompañados además de Jesús “El Teniente” Riojas Vázquez, autor del “Domingo Rojo” en esta capital, con saldo de cinco personas muertas, en cuyo reclusorio cumplen condenas por 50 años de prisión ordinaria por dichos delitos, se informó.
Se trata de quiénes fueron presentados el pasado domingo 27 de enero de dicho año, identificados como Armando Ballester García (a) “El Tomby” o “El Húngaro” y José Luis Jiménez Chino (a) “El Chino”, oficial que encontraba en activo en la Policía Federal Preventiva, comisionado en el aeropuerto internacional “General Ignacio Pesqueira García”, en esta capital, señalados como los cabecillas del peligroso grupo delictivo.
Así como Humberto Gálvez Loza (a) “El Pino”, su cuñado Gabriel Huerta López (a) “El Teco” o “El Gaby”, Jesús Everardo Gámez Armenta (a) “El Chino”, Jacinto Eligio Sequeiros Pubiano (a) “El Ronco” o “El “Paisa” y Cruz Delia Oquita Flores (a) “La Cruz”.
Los anteriores fueron señalados como los autores en noviembre de 2007 del secuestro del hijo de un conocido empresario dedicado al ramo del reciclaje de materiales metálicos, por cuya liberación recibieron diez millones de pesos, además de amputarle un dedo a la víctima como prueba de que lo tenían consigo.
Igualmente en aquella ocasión se informó que dichos criminales “operaban” en Baja California, Jalisco, Veracruz, Campeche y otros estados del país, todo ello con la complicidad de otros grupos delictivos.
Igualmente, se mencionó que “Los Húngaros” o “Los Arabes” planearon el secuestro desde Jalisco, cuya víctima fue privada de su libertad por aproximadamente 30 días, hasta que sus familiares pagaron el rescate.
Para llevar a cabo lo anterior, desde Guadalajara se trasladó a esta capital un integrante de una tribu de húngaros, quien se encuentra debidamente identificado, el cual utiliza credenciales falsas con varios nombres, el que se contactó con Armando Ballester García (a) “El Tomby” o “El Húngaro”, por pertenecer a otra banda de trashumantes, de quien se tiene conocimiento se dedica a la extorsión telefónica y a “leer” el tarot, lo cual hacía en su residencia de las calles De Campanarios y Olibetanos, en el fraccionamiento Campanarios Residencial, a un lado del Seminario Mayor en esta capital.
Para llevar a cabo el grave delito, “El Tomby” platicó con su cuñado Humberto Galván Loza (a) “El Pino”, a quien convenció de su participación, para luego dedicarse a la investigación y estudio de las actividades de la víctima para lograr su fin.
Por lo que “El Tomby” con dicha información en su poder, entabló contacto con el oficial de la PFP, José Luis Jiménez Chino (a) “El Chino”, quien a su vez contactó a otro oficial de la mencionada corporación, el cual ya fue identificado plenamente, sin que hasta la fecha haya sido localizado.
Lo anterior fue planeado por “El Tomby”, para que en caso de ser descubiertos por las autoridades policiales, los elementos federales saldrían al “frente”, para señalar que se trataba de operativo de la PFP, además de “comprar” una gorra con las siglas de la Policía Estatal Investigadora de Sonora, la cual fue encontrada en el automóvil de la víctima, el cual fue recuperado del estacionamiento de un centro comercial en las calles Luis Donaldo Colosio y Periférico Poniente, donde se perpetró el secuestro.
Asimismo, se informó que Humberto “El Pino” Gálvez Loza hizo contacto con su excuñado Gabriel Huerta López (a) “El Teco” o “El Gaby”, además de Jesús Everardo Gámez Armenta (a) “El Chino” y a Jacinto Eligio Sequeiros Pubiano (a) “El Ronco” o “El “Paisa”, a quiénes convenció de participar en las delictivas acciones, iniciadas quince de noviembre, para consistir su participación en la custodia y vigilancia de la víctima.
Igualmente “El Chino” Gámez Armenta “contrató” a la señora Cruz Delia Oquita Flores (a) “La Cruz” para que se encargara de alimentar al plagiado, a quien mantuvieron por los aproximadamente 30 días en tres casas de “seguridad”, ubicadas en las calles Campillo número 112, colonia Misioneros; Francisco Pizarro número 771, colonia Virreyes y la tercera en Lázaro Cárdenas 422, colonia Las Torres, las tres al norte de la ciudad, donde la fémina aparentaba ser la esposa del secuestrado.
Posteriormente Armando Ballester García (a) “El Tomby”, “El Tom”, El Gitano” o “El Húngaro” inició las negociaciones telefónicas con la familia, ante quiénes se hacía pasar como “José Luis Díaz Madrid”, “Juan Flores Ortiz”, “Zaid Flores Costich” y “Bryan Rivera Márquez”, recabándose datos que una de las últimas llamadas fueron realizadas por el cómplice que viajó exprofeso desde Jalisco.
Asimismo, en las casas de seguridad mencionadas se logró la recuperación de varias evidencias del secuestro como son, colchonetas y huellas de los participantes en el secuestro.
De la misma forma, se compararon las fotografías enviadas por los maleantes como prueba de vida del plagiado, las cuales al ser comparadas por el departamento de servicios periciales, se pudo comprobar que pertenecían a dichas viviendas, en las cuales aparecía el ofendido.
Mientras que por las huellas dactilares obtenidas en tales lugares, se logró la identificación plena de la señora Cruz Delia Oquita Flores y Gabriel Huerta López, además de que en las grabaciones de las llamadas telefónicas de las negociaciones durante el cautiverio, también se identificó la voz de “El Tomby” Ballester García.
Sobre el pago del rescate, este se llevó a cabo cerca del campo pesquero “El Choyudo”, donde varios de los involucrados tienen su domicilio, a cuyo lugar en despoblado acudió uno de los secuestradores a bordo de una cuatrimoto, adquirida especialmente para tal efecto.
Al repartirse los diez millones de pesos del rescate, los maleantes compraron inmuebles y automóviles, lográndose recuperar diez vehículos y la cuatrimoto.
Para enseguida, aparte de los mencionados, a disposición del AMPFC correspondiente, también se turnó, el Lincoln “Aviator, 2004, crema; el BMW Surman, gris, 2008; el Chevrolet “Avalanche”, plata, 2007; el BMW “sedan”, blanco, 2008; el Dodge “Atos”, azul, 2006; el Ford “Ranger”, verde, 1998; el Ford “Explorer”, 1995, guinda; el Chevrolet “Grand Am”, 1998, rojo; el Ford “Mustang”, amarillo, 1998 y el Ford “pick-up”, negro, 1990, así como la cuatrimoto.
De la misma forma se logró la ubicación y decomiso de varias cajas de seguridad en sucursales bancarias de esta ciudad, donde depositaron fuertes cantidades de dinero, negándose a revelar el informante el monto de lo recuperado; recogiéndoseles equipos de telefonía celular, arma de fuego, más de 400 cartuchos de diferentes calibres, radios portátiles de comunicación, así como varios juegos de llaves de vehículos de diferentes marcas.
HISTORIA DEL “DOMINGO ROJO”
Mientras que sobre Jesús Riojas Vázquez (a) “El Teniente”, de 50 años a la fecha, fue detenido a causa de la masacre de cinco personas ocurrida la mañana del pasado domingo 28 de febrero de 1993, cuando el entonces “madrina” de la ahora desaparecida Policía Judicial Federal arrolló y dio muerte, primeramente, a Eulogio Escalante Rivera, de 65 años, por las calles Juárez, entre Zacatecas y San Luis Potosí, colonia Centro, tras una noche de parranda y drogadicción en la Campestre, a unos ocho metros del sitio.
Inmediatamente después se dio a la fuga a toda velocidad al volante de un Nissan “Pathdiner”, modelo reciente, al parecer robado en la Unión Americana, en el cual llegó hasta las calles José Carmelo y Leovigildo Gómez, colonia Pimentel, ya que al parecer se quedó sin gasolina, donde luego con ráfagas de metralleta “cuerno de chivo” ultimó a cuatro personas.
En aquella ocasión bajo la “lluvia” de proyectiles dejaron de existir, Santos de los Reyes Zazueta Trinidad, Samuel Jiménez Flores, Francisco Javier Ruibal Carrillo y Juan Antonio García Valenzuela, por cuyo motivo fue condenado a 40 años de prisión ordinaria por homicidio calificado con brutal ferocidad, sentenciándosele asimismo a pagar una multa de seis mil, 232 pesos, así como la reparación del daño por el orden de los tres mil, 980 pesos a cada familia de los ahora occisos.
Posteriormente al darse un motín con el saldo de varias personas muertas en el Cereso Uno, entre ellos una menor de edad, que asistió a visitar a su padre, fue llevado junto con los integrantes de una banda de secuestradores y asesinos al Cefereso de Puente Grande, Jalisco, de donde hace unos cinco años fue regresado a esta capital para unas diligencias judiciales, sin que se le volviera a retornar al reclusorio de máxima seguridad, de donde en enero de 2001 logró evadirse Joaquín Guzmán Loera.

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